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Los bancos y la gran mayoría de las empresas grandes en el mundo operan con dinero prestado. No es tan diferente de los consumidores. Uno recibe su sueldo cada dos semanas o una vez al mes. Mientras tanto, usa tarjetas de crédito para comprar la comida, ropa y manejar los gastos cotidianos. En el caso de los bancos, usan sus activos como respaldo para el dinero que toman prestado.
Lo que ocurre actualmente, es que una gran parte de esos activos consisten en hipotecas de alto riesgo o inversiones cuyo valor se deriva de estas hipotecas. Dada la crisis -y otras razones técnicas-, no se sabe realmente cuál es el valor de estas hipotecas e inversiones. Sin poder asignar con confianza un valor a estos activos, no sirven como respaldo y nadie les quiere prestar dinero a los bancos. Es como si mañana -de repente-, alguien congela tus cuentas. Claro que vas a recibir tu cheque el 30 del mes, pero ¿qué haces mientras tanto? ¿En qué consiste la ayuda del gobierno? El propósito del plan de rescate es reestablecer la confianza en el sector financiero. La idea es que el gobierno va a comprarles estos activos a los bancos, pagando con bonos del gobierno federal. El precio que pagarán se determinará por un proceso de subasta. Al vender estas inversiones por bonos del gobierno -aunque sea solo por una fracción del valor original-, los bancos están eliminando algo con un valor desconocido por algo cuyo valor se conoce bien. Los bonos se pueden usar como respaldo y pueden seguir tomando dinero prestado, y operando normalmente. ¿Qué hará el gobierno con estas hipotecas? Esperar. El gobierno no tiene esa presión que tienen los bancos para usar estas inversiones e hipotecas como respaldo para tomar dinero prestado. Puede esperar 10 o 20 años (o lo que sea) para recuperar el dinero. Existen tres posiciones sobre el plan de rescate. Algunos políticos y expertos creen que se debe aprobar inmediatamente y sin condiciones porque no hacerlo causaría el colapso de los mercados financieros. Al otro extremo están aquellos que dicen que no es justo que todos los contribuyentes tengan que pagar por los pecados de algunos ejecutivos. En el medio están aquellos que ven esto como una oportunidad para negociar y están exigiendo la aprobación de ciertas leyes -como por ejemplo, aplicar restricciones en la compensación de ejecutivos y más ayuda para las personas que no pueden pagar sus hipotecas-, a cambio de aprobar la ley principal. Mi opinión es que veremos un acuerdo donde se aprueba el plan pero con ciertas condiciones. En general, no es una buena idea que el gobierno venga al rescate de empresas o personas que toman malas decisiones financieras. Es importante que ambos, empresas y personas, vivan con las consecuencias de sus malas decisiones. Es la única forma de minimizar el riesgo de que ocurra de nuevo. Si la gente cree que el gobierno siempre estará ahí para rescatarlos, seguirán tomando malas decisiones. Vocabulario financiero Henry Paulson: De 62 años de edad, es el secretario del Tesoro de los Estados Unidos. Si se aprueba el plan de rescate, él estaría a cargo de su implementación, dándole poderes y autoridad -sin presedentes-, sobre el sector financiero del país. |